Imágenes que quedan toda la vida
Nosotros tenemos sistemas separados para formar
recuerdos emocionales inconscientes y recuerdos emocionales conscientes.
Los investigadores han estudiado niños
quienes habían experimentado situaciones atemorizantes
a partir del nacimiento hasta los 34 meses.
Los niños no tenían recuerdos conscientes
de estas experiencias pero se sabía que ellos los tuvieron.
La prueba venía de sus padres u otros testigos de los eventos.
Lo más interesante es que cuando a los niños se
les presentó situaciones similares a su anterior experiencia
espantosa ellos reaccionaron sin pensar.
Por ejemplo, si ellos habían sido mordidos
por un enorme perro a un año de edad, al mostrarles un
enorme perro cuando tenían cuatro años podría
atemorizarlos terriblemente mucho peor que a un niño que
no había tenía una temprana experiencia con un perro
grande. Ellos no tenían recuerdos o memoria consciente
de la anterior mordida, sin embargo, ellos retenían el
recuerdo del ataque y su reacción natural era de temor
ante esta situación.
Los investigadores creen que los eventos atemorizantes,
especialmente aquellos que se experimentan en pequeña edad,
crean imágenes que quedan ancladas durante toda la vida.
Un investigador habría dicho: “la calidad del medio
ambiente y el tipo de experiencias que los niños vivan
puede afectar la estructura del cerebro y la manera como funciona
cada parte del cerebro”. Estos efectos sobre el cerebro
pueden ser tan fuertes que no podrían cambiar después
de los 5 años de edad”.
Pregunta
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